Tertulia segunda: merecemos dar el paso.

Agradezco tu visita en esta tarde/noche a mi salón tertuliano. Imagina que te invito a una bebida tranquila.

Tiempo para tu trago…

En algunas ocasiones me he cuestionado: ¿después de las batallas quién soy?, ¿en qué me convierto cuando finalizada la lucha emocional pareciera morir un trozo de mí?

Dicen del amor propio o de la autoestima que es la manera personal que tenemos de valorarnos a nosotros mismos. En este diálogo interno acostumbramos a indagar cómo nos sentimos con nuestra apariencia física, con nuestras habilidades, con nuestras conductas y con un etcétera no muy pequeño.

¿Acaso somos grandes recipientes donde vertimos las experiencias, revolvemos las aguas y nos observamos? Según criterios especializados, la autoestima no es un proceso ingenuo surgido de la nada, voluntario o simplemente natural; sino que se nutre de nuestras condiciones de vida y de las experiencias del pasado. Es tan delicada, tan tierna su esencia que a veces hay riesgo de llegar a perder la propia identidad.

En algún rincón de nuestra naturaleza humana anclamos la necesidad de sentirnos seguros, de ser aceptados y amados tal y como somos. ¡Qué bien cuando nos reconocemos pieza integrante de un grupo, autónomos y potentes en nuestras capacidades! ¿Cierto? Estas necesidades son en gran medida básicas y cuando no las tenemos cubiertas vemos en el paisaje muchas curva en lugar de una fácil y recta carretera. ¡Carentes emocionales, ah! ¿Cuántas veces lo hemos sido?

En el colectivo femenino se encuentra con mayor frecuencia la baja autoestima. No es casual que suceda así, hay razones culturales y hay otras tantas razones tristes que nos han lastimado.

Te invito a leer este poema, que podrás encontrar en el libro Tertulias de Acuario, de carácter reivindicativo. He jugado a cambiar una vocal.

PANÁLOPA TRANSMUTA LA VOCAL

duranta años
ha tajido
mil y una asparanza
apostá
por un hombra apostá
mis panálopas manos
no sá
cuándo transmutá la vocal
no sá
cuando al sonido
ma cambió la vida
y si habrá ocasión
para destajar tanta miarda

Es un honor tener la oportunidad de cambiar. Hemos de tejer lo que merece ser tejido y deshacer nudos e hilos que no hacen bien, que afean nuestra obra. La energía femenina merece recolocarse en su sitio correcto. La energía masculina merece recolocarse en su sitio correcto. Ambas conforman parte del plan de vida de nuestra experiencia y han de equilibrarse.

Cierro este breve encuentro con la canción Mil pasos que anima a la marcha. Soha, su cantante, la interpreta de una manera muy tierna y especial.

Gracias por acompañarme, te espero en la esquina de un futuro poético y cuántico.

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