No hay poema, que por bien no venga.

Radical, sonriente y a veces incómodo, se muestra  el refrán.  Es  sinónimo y reflejo de vida, así que la muestra tal cual es. La voz del pueblo expresa su pensar, su identidad ya que la realidad ha sido observada y vivida a lo largo del tiempo.

La Real Academia Española define al refrán como: “un dicho agudo y sentencioso de uso común”. Su finalidad  es la transmitir una enseñanza o dar un mensaje que estimule en el individuo la reflexión moral e intelectual. No dejes para mañana, lo que puedas poetizar hoy.  Existen muchas frases literarias y bíblicas que, con el tiempo, se han convertido en refranes populares de gran aceptación.

Es difícil  que un refrán, proverbio o máxima breve nacida del pueblo y para el pueblo  pueda morir o fracasar con facilidad. Esa brevedad en la sentencia, esa concisión tiene una fuerza enorme que  la autoriza  para  pasado y  presente. El refranero consuela, critica y advierte. Con su breve fórmula, plasma verdades incuestionables y prácticas.  Por eso hay quienes aseguran que es una ciencia de pueblo con origen anónimo en lo personal. Esta riqueza colectiva que conformamos, esta sabiduría y filosofía popular ha de ser cuidada porque es en definitiva patrimonio de la humanidad. Poetas somos y en el camino, nos encontramos.

Está conectado a la poesía ya que se caracteriza por estar estructurado en verso y tener rima asonante o consonante. Lo traigo hoy a mi terreno para, en definitiva hacer reflexionar sobre la importancia de la lírica.  Me arriesgo a jugar con él desde esa alegría y libertad poética. Recuerda que  “De poetas y de locos, todos tenemos un poco.” Y este refrán, sí que es el original.

Nos vemos en un futuro poético y cuántico.

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