Tertulia primera: celebrar las reuniones.

Parece ser que la palabra tertulia tiene un origen romano. Me contenta la definición de reunión informal y periódica de varias personas con el ánimo de comunicar y debatir sobre un tema. En estas reuniones se comparte, se contrastan conocimientos, se expresan opiniones o simplemente se introducen iniciativas.  Pueden llegar a clasificarse de múltiples formas: tertulias literarias, musicales, artísticas, políticas, radiofónicas, etc. Si te identificas con los sinónimos de: charla, velada, sobremesa o coloquio; te aseguro que yo también. Me gusta la idea asociada de pasarla bien.

 Te propongo entonces que imagines una breve visita al salón de mi casa. Esta tarde/noche organizo una pequeña y sencilla tertulia. Eres mi invitad@. Habrás de disculpar que no cumplo la condición de ser una anfitriona “distinguida y culta” como solía ocurrir en los antiguos salones tertulianos de la burguesía; pero me encantará que pases una velada inspiradora y/o reflexiva. En mis intenciones está la amabilidad con los sentidos. Humildemente moveré las agujas para tejer con breves hilos de erotismo, de espiritualidad y de sanación. Veremos si alguna magia se activa. ¡Gracias por acompañarme!

Te invito a escuchar esta bella pieza del maestro Ernesto Lecuona, María la O.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=VCnV8ecOSOI&w=560&h=315]

Después de apreciar a un gigante de la música cubana, que elevó la Zarzuela a peldaños próximos a la ópera; me gustaría proponerte un pequeño ejercicio. Se trata de conectar con el sentimiento del dolor. Sí, me refiero al dolor emocional. Esta sugerencia no tiene el objetivo de lastimar; sólo quiero acercarte a uno de mis poemas con el cual inicio mi libro Tertulias de Acuario.

PRONÓSTICO DE MAREAS

duele el oficio de hembra
no elegida
y duele no invadir el cuerpo suyo
a dos de mis pasos
ella
como pintura de verbo
sobre las aguas 
promete
él
en el Ecuador del vientre
espera
susurran
cuando el dolor virgen
de una roca
se esconde en las rodillas del otro
yo
frente a sus mapas pronostico
calculo las mareas
las tempestades
hoy habrá humedad en sus muslos
y mi costa lloverá sola

Te hago una pregunta: ¿Qué sucede en tu interior cuando magnificas la elección del otro?

Estructuré mi libro Tertulias de Acuario en cinco capítulos y “Dolor” es el primero. En muchas ocasiones tanto el dolor emocional como el físico cumplen una función y nos permiten adaptarnos. Intentamos protegernos de acontecimientos erosivos. Te haré una confesión, común y humana; en algunas ocasiones quise conquistar y ser aceptada. Y tras el amante que me ignoró o que no pudo/supo quererme yo encontré en el dolor cierto refugio. Me hice ermitaña y fue relativamente fácil. Instalarme en la cueva de la soledad y de la afectación fue una excusa antes de querer sanar; antes de comprender la necesidad de crecer. Cierto es que estirarse un par de centímetros emocionales duele; sobretodo si no estás despiert@. Y yo me encontraba muy somnolienta.

Poco a poco, cuando pones “manos a la obra” y quieres evolucionar vas comprendiendo que las experiencias dolorosas son una suerte de maestría. Inevitablemente todos subimos la escalera de la madurez y en el camino queda algún trozo de nuestro ser. Las sacudidas de la vida amorosa dejan cicatrices en las que nos reconocemos.

La piel emocional llevará esas marcas del sendero por el que anduvimos. Y puede que nuestro amor propio se vea involucrado, tatuado por ello. ¿Tambalea la autoestima por la interpretación que hacemos del amor?

Me despido con esta hermosa versión interpretada por Concha Buika, letra del poeta Enrique Cadícamo.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=pkrBuW8TKGg&w=560&h=315]

Gracias por acompañarme, nos vemos en la esquina de un futuro poético y cuántico.

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